“Hay malos recuerdos, pero también tantas cosas lindas que pasaron. Tengo que pensar en eso. Tengo que aprender a recordar mejor.”
“Soy el capitán Arturo Olea. Estaba en el ejército, en Ayacucho. ¿No te acuerdas de mí? Soy yo.”
“Los ojos despendían una luz vidriosa, Arturo sintió que la fuerza de esos ojos iba a hacerlo trastabillar y caerse. Los gritos le cortaban el aire”
“Dio un impulso hacia adelante. Estaba en el borde del abismo, entonces apareció un rostro. Era el de Viviana echada abajo, en algún lugar de esa masa negra”
“Bueno la guerra era una mierda. Pero ya te digo, tenía sus cosas buenas. Eran tiempos que podíamos tirarnos a esas indiecitas.”
“No sé si soy joven, de verdad. He pasado por muchas cosas, he vivido en diferentes lugares, pero no porque quise –sonrió Delia –Siempre pasaba algo que tenia que irme, asi era, pues. Soy una pasajera.”
“Delia volteo hacia ella y le dijo: Dígale a don Enrique que lo quiero mucho –hizo una pausa y agrego –No se le vaya a olvidar.”
“El capitán Arturo Olea saco la pistola del bolsillo, le apunto y le dijo: Aquí nos paga algunos muertos, coronel”
“Por una vez en mi vida voy a querer molestar a alguien. Quiero decirle a alguien lo que siento. Quiero decírselo a ella. Por una vez en mi vida, señora Liz. ¿Me entiende?”
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